“Me operé con ICL”

Publicado: 29 Jun 2020

Julieta tiene 31 años y se operó hace unos meses de miopía y astigmatismo con lentes intraoculares. Emocionada por la experiencia, nos cuenta los detalles de la cirugía y los cambios que ha logrado no solo en su visión, sino en su vida.

Julieta desarrolló desde los 7 años de edad míopía (mayor a -8,50) y astigmatismo (2,50 de cada ojo). En la infancia usó anteojos y a partir de los 10 años optó por las lentes de contacto. A los 25 años empezó a sentir que no las soportaba y volvió a los anteojos, usándolos todo el día. En ese momento empezó el proceso de tomar de la decisión de operarse. 

¿Qué pensaste cuando el médico te habló de las ICL?

Era lo que siempre había esperado, lo que desde chica me habían dicho que podía ser y el punto fundamental para poder ver sin anteojos o lentes de contacto. Cuando me explicó todo y fue tan claro, aunque lo tenía muy decidido, fue el momento de decir “sí, vamos para adelante”. 

¿Qué te convenció de las ICL?

Por un lado, yo ya tenía miopía alta para la cirugía con láser. Con lo cual, mucha otra opción no tenía y yo me quería operar. Nunca temor ni duda. En cuanto me dijeron que eso era lo que mejor se ajustaba a mi problema, fui directo a eso.

¿Hay alguna actividad que se te dificultaba hacer?

Algo me que me molestaba mucho era bailar con los anteojos puestos porque empezaba a transpirar y se me caían los anteojos. Era algo muy, muy molesto y en cuanto me operé fue lo primero que hice.

¿Cómo fue la experiencia de la cirugía?

Increíble (se ríe). Salí feliz recomendándosela a todo el mundo. Sentía lo que me estaban haciendo pero sin ningún tipo de dolor. Disfruté el momento y mucha me gente me dijo: “estás loca”. Sí, puede ser que esté loca, pero eran tantos los años que había imaginado ese momento que era algo emocionante y movilizador. 

Me operaron un ojo un miércoles y al viernes, el segundo ojo. No podía creer cómo con el primer ojo salí y ya veía. Esa sensación de salir de la operación y mirar a tu alrededor y decir: “veo, no tengo anteojos, ¡y tengo solo un ojo operado!”. Ya era maravilloso.

¿Cómo cambió tu vida cotidiana?

Lo que me di cuenta al hacerme el control del primer ojo, es decir, a 24 hs de haberme operado, venía en el auto- me traían obviamente- y miraba alrededor y me di cuenta que las hojas de los árboles son diferentes. O sea, para mí los árboles eran todos iguales: cambiaban el color pero nunca había visto la definición de la hoja del árbol. Cuando yo lo cuento, la gente que ve bien no se da cuenta de eso.

Uno deja de depender de algo tan pequeño, pero para tu vida diaria era todo. Cualquier persona me pregunta: “si te sacás los anteojos, ¿podés vivir?”. No puedo hacer nada sin los anteojos.

Antes de decidirme operar en la fundación pasé por otros lugares, pero lo que me encantó de Fundación Zambrano fue el trato y todas las personas que trabajan acá: cómo me trataron, escucharon y resolvieron todas las dudas, incluso cómo estuvieron atentos después de la operación.

 

Más información sobre la cirugía con ICL: https://fundacionzambrano.org/tecnica-quirurgica/evo-visian-icl